Desprendimiento de retina

 

 

 

El desprendimiento de retina es la rotura o separación del epitelio neuroretiniano, frecuentemente se acompaña de hemorragias en retina y vítreo, que se presenta en forma de moscas volantes o sombras, y si el desprendimiento progresa el paciente nota un defecto del campo creciente, que corresponde al área desprendida, alterando la visión central, es decir el paciente refiere zonas de visión opaca, nubes o como un telón, pérdida brusca de una parte de la visión (cuadrantes), en otros casos se pueden referir como disminución de la agudeza visual, dependiendo del grado de afectación macular(visión central), presencia de miodesopsias(fosfenos o fotopsias ).

 

Se producen entre 5 y 10 casos por 100.000 habitantes y año. El 70% de los pacientes son personas con miopía o mayores de 50 años El desprendimiento de retina o su sospecha se considera una urgencia médica y debe ser atendida sin demora por un oftalmólogo
 

 

Si el desprendimiento de retina permanece durante muchos meses sin tratamiento, la retina se vuelve progresivamente atrófica. Algunos desprendimientos de retina se pueden asociar a algunas enfermedades como la enfermedad de Wagner, a miopías altas, asociaciones sistémicas como paladar hendido, por traumatismos en el que el desprendimiento puede aparecer en el momento del impacto o bien después. de varios días. 

El tipo de tratamiento recomendado es variable. Las técnicas usadas con más frecuencia son:

 

Fotocoagulación con láser

La crioterapia

La retinopexia neumática

La Vitrectomia

El drenaje del líquido subretiniano

 


 

 

 

         

 

 

 

 

 

             

 

Dependiendo de la magnitud del desprendimiento, su localización y el tiempo de evolución, el pronóstico es diferente. El 85% de los casos responden adecuadamente tras una intervención.

 

Después de la cirugía, la visión suele ir mejorando de forma gradual durante un periodo de días o semanas, aunque la capacidad visual finalmente alcanzada puede ser inferior a la que existía previamente, especialmente si el desprendimiento afectó a la mácula que es el área de la retina de máxima sensibilidad. Aproximadamente el 40% de las personas intervenidas alcanzan una buena visión, el resto recuperan un grado variable de capacidad visual que les es útil para leer, deambular y las actividades cotidianas. Si no se realiza tratamiento alguno, la consecuencia es perdida total de visión en el ojo afectado.