Vías Lagrimales

 
El aparato lagrimal está constituido por dos sistemas; el sistema secretor y productor de lágrimas y el sistema excretor por el que discurren las lágrimas abandonando la superficie ocular. El sistema secretor consta de dos tipos de glándulas: las principales y las accesorias. La vía excretora es un sistema tubular que conduce la lágrima desde la superficie del ojo hasta las fosas nasales.


Dentro de la patología secretora podemos encontrar:
 
  1. Hipersecresión o abundancia de la lágrima, epífora, de tipo primaria por lesión de la glándula lagrimal.
  2. Hiposecresión o poca lágrima, que se puede deber a causas desencadenantes como tóxicos, parálisis del nervio facial o bien primaria por lesión glandular. En cualquier caso llevan a producir sequedad ocular produciendo en muchos casos una queratoconjuntivitis sicca, o síndrome de ojo seco y que se diagnosticará a través de algunas pruebas como rosa de bengala, el test de Schirmer y la determinación de mucina y lisozima. Se pueden producir úlceras corneales que requieren tratamiento especializado rápidamente
  3. Inflamación de las glándulas principales: Dacrioadenitis aguda, que puede cursar con párpado edematos, quemosis conjuntival y dolor a la presión.El tratamiento será a base de antibióticos y posteriormente se debe valorar el aspecto quirúrgico.
  4. Dacrioadenitis crónica, obstrucción de las vías lágrimales a nivel del saco lagrimal, algunas veces con inflamación del párpado que puede ocasionar ptosis palpebral (caída del párpado ) y diplopía ( visión doble ) y puede presentarse por enfermedades como la tuberculosis, sarcoidosis y muchas otras. Practicamos la DACRIOCISTORRINOSTOMIA, endonasal o externa, con mucho éxito.
     
Dentro de la patología excretora encontramos:
 
  1. Hipersecresión lagrimal
  2. Desplazamiento de los puntos lagrimales
  3. Fallo de la bomba lagrimal.
  4. Obstrucción de la vía y su síntoma principal es el lagrimeo o epífora.
  5. Patología del saco lagrimal.

Inflamación del saco lagrimal llamada dacriocistitis, cuadro frecuente y muy molesto y generalmente ocasionado por cuadro infeccioso y obstrucción de la vía o por infección de vecindad. Se aprecia inflamación en la piel de la zona del saco lagrimal, edema e hiperemía, con dolor intenso a la presión, las vías contienen material purulento y puede llegar a fistulizarse a la piel o a la órbita dando un absceso. Se pueden complicar con una conjuntivitis crónica, epífora, úlcera corneal, etc. Su tratamiento es a base de antiinflamatorios y antibióticos, lavado con antibióticos de la vía lagrimal y en gran porcentaje es quirúrgico, cuya reconstrucción de la vía se denomina DACRIOCISTORINOSTOMÍA.

 

En el sistema lagrimal pueden también presentarse tumores malignos, o bien de las glándulas o bien del saco lagrimal que puede dar, en el primer caso, tumoraciones, exoftalmos y diplopia. En el segundo caso, síntomas de dacriocistitis, ulceraciones de la piel y tumoración dolorosa, y que se puede extirpar quirúgicamente y posterior radioterapia.

 

En casos de melanomas, aunque raros, pero sí de rápida evolución tienen inicio análogo de dacriocistitis seguido de tumoración cutánea pigmentada. El tratamiento es quirúrgico y debe realizarse rápidamente.